A vueltas con el Terroir

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No tengo intención de hacer aquí hoy una disertación detallada de la palabra tan recurrente en el mundo del vino y quizás un tanto manida como es termino Terroir o Terruño (ya hablamos en esta misma ventana tiempo atrás sobre el Terroir de Champagne. Acceso al Artículo Champagne, vinos de Terroir) pero cuanto más pisas viñedo y tratar de interpretar el fruto que surge del mismo, más tienes la necesidad de utilizar una expresión semejante.

Inicialmente cuando hablamos de Terruño solemos referirnos a un territorio o un espacio en particular delimitado. Centrándonos en el vino, hablamos de una viña, de un paraje concreto.

Si profundizamos y queremos ser más definitorios, el Terroir podríamos definirlo como el conjunto de elementos que caracterizan y son inherentes a un espacio o viña en concreto, y que van a condicionar inexorablemente el carácter de los vinos que se elaboren a partir de la misma.

Champagne Aurelien Lurquin, Romery

Elementos tan importantes como el Suelo, donde se asientan y profundizan las raíces para obtener los nutrientes que alimentaran a la uva. No solo la tipología de este, sino también la estructura, la profundidad, el subsuelo, el PH, la humedad,… son fundamentales.  La tipicidad del suelo marcará mucho las características organolécticas del vino.

El Clima es otro de los factores más determinantes de la esencia del Terroir, la ubicación geográfica, marcada por la latitud y la altitud sobre el nivel de mar en la que se ubique el viñedo serán definitorios. Esto marcará las horas de luz durante el periodo vegetativo de la planta que contribuirán al grado de madurez de la uva, la pluviometría tan necesaria y tan peligrosa a la vez por el riesgo de aparición de enfermedades de la planta, los vientos, tan olvidados en muchos casos y sin embargo fundamentales para el desarrollo y carácter del fruto final, estos marcarán incluso la orientación de la viña y evitarán o provocarán los riegos de heladas y el florecimiento de plagas.

Personalmente la Variedad de Uva autóctona que se cultiva de forma tradicional en una región en particular, forma parte indisoluble del Terroir. Una misma variedad de uva recolectada en 2 regiones diferentes, vinificada utilizando la misma técnica enológica, dará como resultado 2 vinos dispares. Esto solo puede explicarse por la influencia del terruño y entenderlo como que la variedad es una parte intrínseca del mismo.

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Pero a donde quería llegar hoy es a otra de las variables que algunos no consideran parte del Terroir y para mi sin lugar a dudas es una de las más importantes, la Mano del Hombre. El trabajo, dedicación e interpretación que el viticultor haga de su viña van a marcar de forma decisiva la calidad de la uva y por extensión el carácter final del vino. No entro en este punto en las técnicas de vinificación utilizadas, solamente me refiero a la viticultura. El sistema de poda utilizado, la conducción de la planta,  el arado, los abonos, el aclareo, los tratamientos,… son parte indisoluble y sustancial del terruño.

La poda en Champagne

Cada día soy más consciente de ello, más si cabe en una región como la Champaña, donde no me canso de recordar la tristeza que me provoca el insuficiente cuidado que se dispensa a un tesoro tan grande como son sus viñedos. Esta semana levantaba la cabeza en la bonita hondonada que dibuja y rodea al pueblo de Romery, en la parte alta del Valle del Marne, rodeada de viñedos dominados por la Pinot Meunier y castigados por la práctica habitual del uso indiscriminado de productos sistémicos. De repente te topas con una de las viñas del joven, tímido y talentoso Aurelien Lurquin, y sientes como el cuidadoso trabajo de este hombre ha marcado de forma capital la esencia de ese terruño. Es un oasis dentro del desierto, una viña que insufla una energía totalmente perceptible con solo mirarla y que 3 años después vuelves a sentir al descorchar una botella surgida de su fruto. No es el producto del Terroir de Champagne, es el resultado de la viña de Les Crayeres, al suroeste del pueblo de Romery, en los suelos arcilloso-calcáreos del Valle del Marne, trabajada durante décadas por una familia actualmente representada por alguien con una sensibilidad extremadamente especial como Lurquin.

Dejarme que os muestre un pequeño vídeo, de la Viña, del Terroir y de la Mano del Hombre.

by A la Volé

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