Champagne sin Añada

Champagne sin Añada

¿Qué es un Champagne sin Añada? De forma breve y sencilla podemos decir que es un champagne elaborado a partir de la mezcla de vinos de diferentes años. Champagnes que se confeccionan del ensamblaje de una añada base o principal, a la que se incorpora un determinado porcentaje de vinos de años anteriores, lo que se suelen llamar vinos de Reserva.

Este tipo de champagnes también se denominan BSA, Brut sin Añada o Non Vintage.

Por el contrario, encontramos los famosos Millesime que proviene del ensamblaje de vinos del mismo año, pueden ser vinos de diferentes viñedos y variedades de uva, pero todos de un mismo año, que suele coincidir con las mejores cosechas. Además requieren un tiempo mínimo de crianza en botella de 3 años. Son los únicos champagnes que puede reflejar la añada en su etiqueta.

Pero también hay un tercer grupo que no tiene una denominación particular (creo que sería bueno buscarla y declararla) y que por esa carencia se engloba dentro del grupo de los champagnes sin añada, son aquellos champagne elaborados a partir de un único año pero no se califican como Millesime al no haber cumplido los 36 meses de crianza mínimos requeridos o porque habiéndolos cumplido el productor no ha solicitado la calificación del mismo en el momento de la vendimia al no quererse encorsetar al período mínimo de crianza. Es un Brut sin añada, ya que es un Brut si tiene un dosage de menos de 12 gr. y sin añada porque no tiene la calificación de Millesime.

Este último tipo de champagne cada vez está más extendido entre los jóvenes y buenos vignerons, que por un lado buscan en sus vinos mostrar el carácter del terroir del que proceden, pero también el de la añada como ocurre con la mayoría del vinos del mundo. Aunque de forma más pragmática hay que decir que otro motivo esencial para esta tendencia es la fuerte demanda internacional de champagne y el importante coste de la materia prima, que obliga al vigneron a vender cuanto antes su producción y no dejar miles de litros de vino conformando su Reserva.

El riesgo que corremos es que si esta tendencia continúa podría llegar a perderse en una décadas una de las bases de la Champaña clásica, la mezcla de añadas.

Champagne assemblaje

Champagne Brut sin Añada

¿En que suele consistir la Reserva que se añade a la añada base en los Champagnes sin Añada?

Lo cierto que es que cada vez existe una mayor heterogeneidad en las fórmulas empleadas por cada bodega y eso sin duda va en beneficio de la riqueza y diversidad de los champagnes.

El sistema utilizado de forma más habitual consiste en mezclar los vinos del año en curso, con un porcentaje de entre un 20 y 30 % de vinos de otras añadas.

  • Históricamente ese porcentaje provenía de una Solera, es decir de una amalgama de vinos de años anteriores de la bodega. Vinos que se conservaban en un depósito del cual anualmente se hacía una saca que constituía el aporte de vino de reserva y el vacío parcial que quedaba se completaba con el vino del año en curso. Esta práctica actualmente no está muy extendida, pero siguen existiendo bodegas que aun la conservan, como por ejemplo Hure Freres, que enriquece todos sus champagnes sin añada con vinos de una solera que inició en 1982.
  • Lo más habitual y sencillo hoy en día es que la reserva corresponda a vinos del año previo al que ahora se esté embotellando.
  • En bodegas con cierta historia, ya consolidadas y con capacidad de almacenaje, suelen ser mezcla de vinos de varios años anteriores que se conservan en depósitos por separado. Normalmente cada añada tiene un carácter, algunas de ellas muy marcado, esto permite al productor tener una paleta de vinos con características diferentes que le serán de gran ayuda para aportar al vino del año aquellos matices de los que éste carezca. Es decir que si añada actual ha sido muy fría por ejemplo, con una cierta falta de madurez, el incorporar una parte de vino de un año cálido como puede ser 2009 (o de forma extrema 2003) le ayudará a encontrar el equilibrio. Y por el contrario, años de ciclos cortos, con elevada acidez como 2011 pueden ayudar aportar tensión para balancear un ensamblaje. Personalmente este es el método en el que más confío, el que me parece más sensato e interesante para ayudar a ganar complejidad a la cuvee final. Un gran ejemplo de esta forma elaborar es el Shaman del maestro Benoit Maguet, para mi uno de los más interesantes y complejos BSA que podemos encontrar. Biodinámico y elaborado a partir de la añada base 2012 sin sulfuro añadido. Contiene aproximadamente 1/3 de vinos de reserva de 5 añadas diferentes.

Pero como os decía cada vez encontramos más estilos diferentes a la hora de ensamblar vinos de reserva a los Non Vintage.

  • Por ejemplo Laherte Freres para la mayoría de sus BSA, sobre todo en su Blanc de Blancs Brut Nature utiliza un 50 % del vino del año y un 50 % del vino del año anterior. En cada degüelle podremos encontrar el carácter de 2 años, pero sobre todo el objetivo de esta práctica es que el vino del año anterior que ha permanecido 2 inviernos en la mayoría de los casos en barricas o frudes de madera, aporte una mayor redondez y accesibilidad a la mezcla final.
  • O Ulysse Collin que a sus grandísimos champagnes parcelarios Les Pierrieres y Les Mailllons los incorpora solo entre un 5 y 10 % de vino de reserva (que ayuda a hacer más accesible y complejo al champagne pero sin perder la naturaleza de la añada base), y éste proviene siempre de la misma parcela para conservar en todo caso la esencia del terroir.
  • Que decir del que quizás sea el más grande entre todos los BSA, el Krug Grande Cuvée, un champagne que puede contener hasta 200 vinos diferentes en su ensamblaje. La reserva suele sumar entre un 30 y 50 % de la mezcla y puede estar compuesta entre 6 y 10 añadas en función del carácter del año base. Todo un ejemplo de sofisticación, diversidad y complejidad.
  • Existen otras múltiples utilizaciones de vinos de reserva y por tanto diferentes Non Vintage, pero ya muchos de ellos dejan de engrosar el grupo de los calificados como BSA y pasan a convertirse en Cuvees Prestige, los champagnes más especiales de la bodega.
    • Un ejemplo es la Cuvée des Grands Vintages de Eric Rodez, elaborada a partir del ensamblaje solo de grandes añadas, vinos elaborados en madera y sin realizar maloláctica. Sería algo parecido al concepto de un Vega Sicilia Reserva Especial (salvando las distancias).
    • Y otro patrón son las cuvees elaboradas exclusivamente a partir del vino de una Solera. El Memoire de Hure Freres es una muestra, consiste en una saca de unas 1.000 botellas que el vigneron realiza anualmente de su Solera creada como antes decíamos en 1982 y que embotella por separado. Un champagne elaborado con más de 30 vinos y años distintos en su interior. Y por supuesto, no podemos olvidarnos del champagne más famoso elaborado con una Solera, el Substance de la gran estrella entre los vignerons de Champagne, Anselme Selosse. En mi opinión, creo que si se quiere mantener una imagen fiel de la esencia de la bodega, que se perpetúe año tras año, esta opción de la Solera es la más acertada.

Estos Non Vintage, de los que hemos comenzado a hablar en este artículo, son el prototipo de lo que habitualmente se entiende por un Champagne. Cuando una persona se inicia en el mundo del Champagne lo primero que suele encontrar en los libros o lo que suele escuchar en alguna cata en la que participe, es que una de las características esenciales del Champagne es que se elabora a partir de la mezcla de varias añadas, cuestión poco común en el resto de vinos que podemos encontrar en el mercado, que suelen confeccionarse a partir de uva de un solo año. Además la explicación básica y habitual, es que esto es debido a las condiciones climáticas extremas que sufre la región de la Champaña, ubicada en el límite más al norte donde la uva puede ser vinificable, la mayoría de los años la calidad de la cosecha dejaba mucho que desear y esto obligaba a los productores a conservar en las mejores añadas parte de su producción, para después mezclar con los años menos buenos y así conseguir una homogeneidad cualitativa añada tras añada.

También es habitual escuchar, sobre todo entre las Grandes Maisons, que el champagne básico, el que inicia su gama, del que más botellas elaboran (y que por tanto sustenta sus cuentas de resultados), que suele estar elaborado a partir del ensamblaje de distintos viñedos, distintas variedades de uva y diferentes añadas, es la esencia, el arquetipo de la filosofía de la bodega.  Y que año tras año esta cuvee conserva las mismas características, la misma singularidad.

Esta doctrina yo también la asumí desde el principio, como buen principiante, pero según van pasando los años, vas abriendo botellas de champagnes de estas características (que por otra parte son los más accesibles en el mercado) te vas percatando que eso no es así de nítido, la filosofía, el savoir faire de la bodega pueden marcar un estilo, pero sin duda la calidad y personalidad de la cuvee cada año queda rubricada por el carácter de la añada base, la añada (o en algunos casos añadas) que acumulan el mayor porcentaje en la mezcla. Por tanto un mismo champagne sin añada varía, incluso a veces de forma muy considerable de un año a otro. Yo diría que puede variar tanto como los Millesime.

Contraetiqueta de una botella de champagne

Este es un detalle que me parece muy importante, sobre todo de cara al momento de adquirir una botella. Como imagino mucho conoceréis, antiguamente las botellas de champagnes apenas contenían información en sus contraetiquetas, que nos ayudarán entender mucho más que es lo que estábamos comprando  y consumiendo. Hablamos de un vino que tiene una cierta complejidad en su elaboración y toda la información que se nos aporte siempre será poca. En las próximas semanas os hablaré de la información de las contraetiquetas, pero hoy quiero centrarme en uno de los puntos fundamentales que debería contener y sin embargo no suele ser muy habitual que aparezca. La mayoría de los iniciados agradecen y reclaman que aparezca por el ejemplo la fecha de degüelle, dato fundamental sobre todo para conocer el momento de consumo de la botella que tenemos entre manos, pero para mi si cabe es más importante que quede reflejado en la etiqueta de un champagne sin añada, la Añada Base (Année de Base). Esa añada principal que suponga el mayor porcentaje de la mezcla, caracterizará de forma definitiva a esa cuvee. Hay grandes años como 2008 e incluso la más reciente 2012 que han hecho grandes a cualquiera de los BSA en los que han tomado el papel protagonista. Pero para ser totalmente transparentes también tengo que decir que años maduros como 2009 que en general nos ha aportado champagnes con cierta falta de nervio y carácter champanoise, con pocas hechuras de longevidad, cuando se han ensamblado en porcentajes razonables de la gran añada anterior 2008 nos han regalado grandes alegrías. Por tanto también sería muy positivo conocer que constituye la Reserva.

Por tanto y para concluir, levanto la mano desde esta modesta ventana para reclamar dos cosas, señores bodegueros:

  1. Informen en sus contraetiquetas la añada base de sus Non Vintage (y si es posible la composición de su reserva), nos ayudará mucho entender sus champagnes.
  2. Nunca se olviden de los champagnes de mezcla de añadas, por mucho que la tendencia del mercado sea elaborar vinos de único año, sería casi como si este tipo de querencias no llevarán a disfrutar algún día de champagnes sin burbuja, olvidándonos de su verdadera esencia. En la variedad está la grandeza de la Champaña.

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by A la Volé

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