Revolución Champagne Meunier

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Revolución Champagne Meunier

Semanas atrás recibimos una invitación por parte de la Unión Española de Catadores, para participar en una atrayente propuesta que llevaba por título “Champagne Pinot Meunier: el arma escondida” dirigida por Fernando Gurucharri. Habían seleccionado algunos de los champagnes de “A la Volé” elaborados exclusivamente con Pinot Meunier, para degustarse en esta cata. Esto me hizo tratar de ordenar algunos de los pensamientos que he ido reuniendo en los  últimos tiempos alrededor de esta variedad y ahora trato de compartir en esta ventana.

La Pinot Meunier (Meunier, a solas, como se la denomina en la Champaña) constituye junto con la Pinot Noir y la Chardonnay la trilogía de variedades de uva que copan la práctica totalidad del viñedo de Champagne, el 99,7 % del total. Si bien es cierto, que la Meunier siempre ha sido “el hermano pobre”, una variedad siempre a la sombra de las otras 2 calificadas como nobles, un escalón por debajo de estas. ¿Por qué? Quizás la aparente rusticidad de los vinos que a partir de ella se obtienen, así como la extendida opinión que la Meunier no permite conseguir champagnes longevos, ha llevado a ésta a estar infravalorada y a plantarse solo en viñedos de menor prestigio, dejando los 17 pueblos calificados como Grand Cru reservados casi en exclusiva a Pinot Noir y la Chardonnay. De hecho un vino elaborado a partir de Meunier no podría calificarse como Grand Cru aunque estuviera elaborado solo partir de uvas que provengan de pueblos con esa denominación.

A pesar de ello el porcentaje de Meunier plantada en el viñedo champanoise es de aproximadamente un 32 % ¿Y cómo es posible que a pesar de su baja estima, existan tantas hectáreas cultivadas? La explicación es relativamente sencilla, como sabéis Champagne es junto con el Mosela, las 2 regiones vinícolas principales más septentrionales, ubicadas en el límite norte donde la vid es capaz de conseguir frutos maduros vinificables. La Meunier (cuyo nombre proviene del color blanquecino que tiene sus hojas sobre todo al inicio del ciclo, como si estuvieran espolvoreadas de harina. Meunier significa en francés “molinero”) es una variedad de brotación tardía y madurez temprana, esto permite en muchos casos evitar las fuertes heladas primaverales y la humedad de finales de verano (con el consiguiente riesgo de enfermedades) que caracterizan a esta región.

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Además un viñedo de Meunier que se haya visto afectado por una fuerte helada en primavera, es capaz de recuperar en la segunda brotación hasta un 70 % la producción prevista inicialmente.

Por tanto hablamos de una variedad muy fiable, muy regular, que permite al viticultor una garantía de producción mínima, en una región donde el kilo de uva se paga entorno a los 6 €/Kg. Motivos de suficiente peso para seguir apostado por ella.

¿Dónde encontramos la Meunier?

Es una de las variedades más extendidas en Francia, sobre todo en las regiones frías del norte, aunque en ninguna de ellas se la dé apenas la importancia que se merece y suele ir incorporada en ensamblajes con otras uvas más reconocidas. En Alemania es utilizada para elaborar sencillos y ligeros vinos tintos, pero evidentemente donde es más conocida es el viñedo de Champagne. Allí podemos encontrarla en 3 subregiones principalmente:

  • Donde está más arraigada y extendida es en el Valle del Marne, una de las 4 principales regiones de la Champagne que se prolonga a ambos orillas del río Marne, desde Tours sur Marne hasta Chateau Thierry. Es una región que se caracteriza por sus suelos arcillosos, y la humedad, nieblas y frío que se generan alrededor del río. Bajo estas circunstancias, a excepción de los pueblos más al Este (próximos a Epernay) ubicados en la ladera norte con la mejor exposición sur, como Hautvillers o Cumieres donde la Pinot Noir predomina en la mejores parcelas, la Meunier es sin género de dudas la variedad reina, monopolizando la práctica totalidad del viñedo sobre todo cuanto más al oeste (hacia Chateau Thierry) nos dirigimos.

Valle Marne Mardeuil

El otro gran foco donde podemos encontrar Meunier se sitúa en la Montaña de Reims, principalmente en las subzonas más frías en la cara Norte. En esta ubicación la Meunier produce vinos con un carácter diferenciador respecto al Valle del Marne. En el Marne suelen obtenerse champagnes más redondos, más amplios, más “fáciles”, más afrutados,… Por el contrario en la Montaña, donde los suelos son más calcáreos mezclados con arcilla, donde la craie se encuentra a menor profundidad, suelen producirse Meuniers más serios, más estructurados, más austeros,… Aquí hay 2 principales subregiones donde históricamente se ha plantado la Meunier:

  • En la Petite Montagne, situada en la parte más occidental de la montaña, desde Gueux hasta Sermiers, aunque yo me iría incluso más hacia el este, hasta incluso el Premier Cru de Ludes, a escasos kilómetros de los Grand Cru de Vezy y Verzenay. En los pueblos más al oeste de la Montaña, décadas atrás la Meunier poblaba la mayoría del viñedo, ahora la Pinot Noir lo ha ido comiendo el terreno y plantándose en la mejores parcelas. Sin embargo mi experiencia personal me ha llevado a disfrutar mucho con vinos base de Meunier procedentes de las parcelas situadas al pie de ladera, quizás la parte más fría y arriesgada de cada pueblo, pero que en los años que consiguen salvar los rigores del frío y alcanzar una madurez optima, nos regalan unos champagnes con una carácter, con una seriedad, con una frescura,… que pueden codearse con cualquier Pinot Noir.
  • Por último no podemos olvidarnos del Macizo de Saint Thierry, denominado por algunos como la Siberia de Champagne, por ubicarse en la posición más al Norte de toda la región y sobre todo por el frío extremo que soporta. Hablamos de nuevo de una subregión dentro de la Montaña de Reims que tiene un carácter diferenciador que lo dota de una personalidad que merece ser destacada. Aquí los suelos suelen ser mucho más profundos, tenemos que descender hasta 2 metros para encontrarnos con la roca madre, y están compuestos principalmente por arenas y arcilla. Todos ellos factores idóneos para elegir a la Meunier como variedad preponderante en su viñedo. Productores como Francis Boulard, Alexandre Chartogne o Bourdaire Gallois están contribuyendo a ennoblecer esta área.

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¿Qué opinión tengo yo de la Meunier?

  1. Creo que hasta la fecha aún no conocemos el verdadero potencial de esta variedad de uva, estamos acostumbrados a degustarla siempre como parte del ensamblaje de una amplia cantidad de champagnes, lo habitual es que las cuvees sin añada estén compuestas por una mezcla de las 3 variedades de uva principales. En este coupage la Meunier permite aportar frutosidad, aromas primarios, redondez, facilidad de trago, accesibilidad a los champagnes desde muy jóvenes, y esto evidentemente hay que agradecérselo. Aunque para ser justos tenemos que decir que de la facilidad a lo aburrido hay una línea demasiado estrecha y con cierta asiduidad ésta se sobrepasa. Los aromas de levaduras, a masa de pan, a manzana asada… que suelen mostrar en muchas ocasiones, a mi personalmente me empalagan y saturan.
  1. La nueva generación de vignerons que coge las riendas de sus bodegas familiares, en una región donde comprar nuevos viñedos es tarea imposible, no tiene otra opción que tratar de extraer lo mejor de la viña familiar, aunque está esté dominada por la Meunier. Muchos de ellos están reinterpretando la viticultura que hasta fecha se venía aplicando a sus viñedos ancestrales, aplicando las técnicas que han aprendido durante su formación enológica, en muchos casos aplicando una viticultura más respetuosa con el medio y sobre todo más razona. El control de los rendimientos en los viñedos de Meunier se me antoja como un tema crucial para ensalzar los champagnes elaborados mayoritariamente con esta variedad. Al encontrarse normalmente ubicados como decíamos en suelos areno-arcillosos, profundos, más productivos, suelen dar como resultado enormes rendimientos, más altos si cabe que la media ya de por sí muy elevada en esta región.
  1. El punto anterior tiene mucho que aportar como contraargumento para rebatir la fama de “antilogentividad” de los champagnes elaborados con Meunier. De nuevo la experiencia a base de catar y probar distintas cuvees confeccionadas a partir de la Meunier, me ha demostrado la capacidad de guarda y evolución de estos champagnes. El primer ejemplo que recuerdo fue una botella con al menos 20 años de lo que hoy sería un “Fruit de la Passion” del maestro Charlot Tanneux, que Vincent nos dio a probar el mismo día que nos conocimos. Viñedos situados en Mardeuil sur Marne a penas a 5 kilómetros de Epernay, con suelos arcillosos, trabajados con una viticultura razonada (actualmente Biodinámica) pero sobre todo limitando los rendimientos a un máximo de 9.000 kg por hectárea. La frescura, “adolescencia” sin apenas rasgos de oxidación y complejidad desarrollada con el paso de los años, nos demostró que la Meunier tiene muchas más cosas que mostrarnos de las que hasta hoy hemos sido capaces de valorar.

Y qué decir de los champagnes de la mítica bodega Krug, quizás los más longevos (además de algunos de los más grandes) que yo al menos haya disfrutado. La cuvee que la Maison siempre ha dado más importancia, ha sido la Grande Cuvee, ensamblaje de más de 60 vinos diferentes en muchos casos. La Meunier representa al menos un 20 % de la composición final de este champagne y cuando recientemente hemos abierto botellas con más de 30 años de antigüedad y aproximadamente 20 años desde el degüelle, nos hemos quedado verdaderamente fascinados de su capacidad de lenta evolución y desarrollo ¿Alguien cree que Krug incorporaría un 20 % de Meunier en el ensamblaje si no tuviera la certeza de su aptitud real de envejecimiento? Viticultura, limitación de rendimiento, selección y la mejor interpretación posible. Así de simple.

  1. Por último decir, que a mi juicio el verdadero potencial de la Meunier lo podremos contrastar en estos próximos años, hay una tendencia, incluso yo diría una cierta moda, a elaborar cuvees íntegramente con Meunier (con la etiqueta 100 % Meunier). Nosotros tenemos la suerte en “A la Volé” de trabajar con algunos de esos exponentes aventuremos como Aurelien Laherte (para mi uno de los mejores intérpretes de la Meunier), Vincent Charlot, David Bourdaire o incluso Hure Freres. Pero otras casas con largos años de historia como Jose Michel o jóvenes con gran reconocimiento internacional como Benoit Tarlant, Alexandre Chartogne o los hermanos Bereche, están enalteciendo la Meunier y cada vez es más sencillo el poder disfrutar de una gran botella elaborada exclusivamente con la protagonista de este artículo. Pero el que “tocó la campana” por primera vez, el creador de la tendencia Meunier en nuestros días y así hay que reconocérselo, ha sido Jerome Prevost, cuando a partir de 1998 por el consejo de su amigo y mentor, Anselme Selosse, decidió comenzar a elaborar la parcela de 2 ha. que heredó de su abuela en Gueux (Petite Montagne), Les Beguines, plantada íntegramente con Meunier. De ahí surgió La Closerie, un champagne que podemos calificar ya de culto, extremadamente conocido por todo amante de las burbujas. La Closerie nos muestra 2 cosas, la delicadeza y elegancia que puede llegar a conseguirse con la Meunier, que a mi personalmente me ha llegado a confundir en cata a ciegas incluso con un Chardonnay y sobre todo la capacidad de evolución, es un champagne que de hecho necesita varios de botella para mostrar su mejor versión.

Jerome Prevost

 

Jerome Prevost, fotografía de blog bibendum

¿Revolución Meunier? Quizás es demasiado pronto para aventurarse a pronosticar una “revolución” que lleve a la Meunier a codearse con las otras 2 catas prioritarias en Champagne, pero lo que sí que es cierto es que no podemos negar que estamos ante una variedad que nos regala champagnes con una personalidad diferenciadora, con sus defectos y sus virtudes, que nos permite disfrutar de registros distintos. Está aportando una singularidad que contribuye a enriquecer si cabe aún más la complejidad y heterogeneidad que encontramos en Champagne.

Está tendencia a embotellar champagnes monovarietales de Meunier, tengo la sensación que no es una moda pasajera, creo que la Meunier ha regresado para quedarse y hacerse grande, así que pongámonos manos a la obra y caigamos rendidos a la atractiva y cada vez más amplia de gama de champagnes Meunier.

Sabéis que nos encanta haceros una propuesta cada vez que escribimos un artículo, para que podáis contrastar en el paladar, lo que tratamos de transmitiros en palabras. Por ello os sugerimos una Selección compuesta por champagnes elaborados total o mayoritariamente con Meunier.

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  • Bourdaire Gallois Brut Meunier. Macizo de Saint Thierry, suelos areno-arcillosos, añada base 2012 (gran añada) elaborado en Brut Nature. Un champagne racial de la mano de uno de nuestros vigneron favoritos David Bourdaire, que año a año va a más.
  • Charlot Tanneux Expression. Una de las 20 cuvees cargadas de personalidad que elabora este “mago” del Valle del Marne, Vincent Charlot. La mejor demostración que Biodinámica y los rendimientos razonados consiguen grandes Meunier
  • Laherte Freres Rosé de Meunier. Hemos tenido la suerte de recibir un cupo limitado de esta nueva cuvee diseñada por Aurelien Laherte. Un Rosé elaborado íntegramente con Meunier que tratar de extraer lo mejor de los dos estilos que se utilizan en Champagne para la elaboración de Rosés (de ensamblaje y de sangrado).  Estamos ante un champagne que utiliza 3 tipos de vinificación de una misma variedad de uva. 60 % de Meunier (uva tinta) elaborada como un vino blanco (sin maceración con el hollejo), 30 % Meunier elaborado por sangrado (maceración durante 24 horas) y 10 % Meunier elaborado en tinto (larga maceración). A partir de ello obtenemos un Rosé con la frescura y elegancia de los Rosé d´assemblage y la cromática, aromática y personalidad de los Rose de Saignee.

El precio de esta atractiva e instructiva Selección de 3 champagnes es de solo 85 € (Gastos de Envío Incluidos) para celebrar la Revolución Meunier.

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by A la Volé

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