El Arado de la Viña en Champagne

Arado viña de Champagne con Caballo

Comienzo diciendo que no soy viticultor, tenemos una viña que trabajamos con más amor que conocimiento, y todo lo que sé y por tanto todo lo que describo en esta lección, lo hago de oídas. Pido escusas desde el comienzo por la falta de conocimiento académico.

Aun así hoy queríamos centrar una lección más en la viña, en este caso en otra de las prácticas habituales que se realizan en el viñedo de Champagne, el trabajo de suelos, el Arado.

Si bien es cierto que los Suelos de Champagne a pesar de ser unos de los de mayor calidad posible, no han sido cuidados en las últimas décadas de la manera más honesta, la gran demanda mundial de este vino, ha superpuesto los intereses económicos y la sobreexplotación del viñedo, al cuidado y conservación del mismo. La aplicación desmedida de herbicidas químicos se ha empleado como sustitutivo para la realización de esta práctica, cuestión que afortunadamente en los últimos tiempos poco a poco se va revertiendo.

El arado en champagne

¿Para qué se realiza el Arado?

El Arado nos va a permitir varias cuestiones:

  • En primer lugar vamos a descompactar los suelos, vamos a tratar de conseguir una mayor esponjosidad, esto permitirá un mejor drenaje del agua y la absorción de esta, que servirá de reserva a la planta durante los meses secos del verano.
  • En segundo lugar, se logra una aireación de los suelos que redunda en la oxigenación de las raíces necesaria para crecimiento de estas y el desarrollo de su función de absorción de nutrientes. Además esta aireación permitirá un desarrollo de microorganismos y por ende de la formación de materia orgánica.
  • Y por último, la eliminación de las malas hierbas.

Este último aspecto es una fuente continua de debate, ya que existen los evangelistas y los detractores de esta práctica, y nos daría para escribir una tesina al respecto.

Existe una cierta obsesión en la viticultura moderna con la no existencia de cubierta vegetal en las calles de la viña, en las últimas décadas se ha extendido el empeño de mantener desnuda la tierra de la viña, tanto para evitar que la subsistencia de hierba llevará aparejada consigo la aparición de enfermedades, como para evitar que nada genere competencia con la cepa, que toda la fuerza y nutrientes del suelo se centren exclusivamente en la planta. Esto ha propiciado una desertización, una imagen lunar de la mayoría de los viñedos, sobre todo en regiones tan importantes como la Champaña, donde como antes decíamos, los grandes interés económicos han llevado aparejados la no asunción de ningún tipo de riesgos, se ha tratado de exprimir al máximo la limitada extensión de viñedo con derecho a la calificación Champagne.

Desde nuestro punto de vista esto es un grave error, es pan para hoy y hambre para mañana, esa hierba en las calles de las viñas hay que gestionarlas a lo largo del ciclo ya que en regiones con tanta pluviometría como Champagne, si no ese eliminan o recortan varias veces hacen imposible que se pueda transitar por la viña para la realización de trabajos como la aplicación de  tratamientos, la poda en verde o incluso la vendimia. Pero la cubierta vegetal aporta muchos más beneficios como inconvenientes:

  1. Principalmente aporta nutrientes y materia orgánica, y será un factor importante del equilibrio general de la viña, con la generación una microfauna que llevará a cabo una “lucha biológica” contra las plagas (por ejemplo una pequeña araña que se alimentará de los “pulgones” que atacan a la hoja o a la uva). Todo esto redundara sin duda en la consecución de una mayor calidad de materia prima y por extensión de los vinos que de ella se obtengan. Además evitará el uso indiscriminado de productos químicos.
  2. Reduce la erosión del suelo, con mayor importancia si cabe en regiones como Champagne donde el viñedo se situada en ladera y las continuas lluvias provocan el continuo corrimiento de tierra.
  3. Mejora su estructura, oxigenación y activa su vida microbiana
Cubierta vegetal en la viña

Queremos seguir trasladándoos a la Champaña, queremos seguir mostrándoos imágenes de sus viñedos, de las prácticas que en ellos se realizan. Os mostramos una secuencia de vídeos que como siempre nos aporta Aurelien Laherte (Laherte Freres). En ellos podréis observar el arado que hace en sus viñas con 3 mecanismos diferentes, tanto con un tractor en aquellas viñas que por su dimensión y pendiente lo permite, como con una pequeña “oruga” o a caballo para aquellas parcelas con marcos de plantación más reducidos y desniveles más pronunciados.

La viña antes del Arado

Arado con un pequeño tractor “oruga”

El Arado con Tractor

La reutilización de la práctica del arado es otra de las grandes aportaciones que ha realizado el movimiento vigneron (el de los pequeños productores) en Champagne, y más en concreto durante los últimos años el empleo de caballos para su ejecución, sobre todo vinculado en este caso a la corriente Bio. ¿Qué tiene de beneficioso el arado con animales?

  • El caballo puede trabajar en viñas en pendiente con gran desnivel en las que el tractor no puede entrar
  • Hay una cierta tendencia a volver a los inicios, a volver a lo que hacían nuestros abuelos, antes de que se impusiera la revolución química para en el trabajo de la viña, digamos que es una reivindicación de los productores Bio anteponiendo lo natural a lo químico.
  • Por supuesto esta es una práctica mucho más ecológica que el arado con tractor, evitando la emisión de gases por la combustión de motor mecánico.
  • Creo que uno de los grandes beneficios del tiro con animal es que con ello no se produce la compactación de los suelos que provoca el peso del tractor, consiguiendo unos suelos más esponjosos y aireados.
  • Y por si fuera poco conseguiremos el abonado natural de la viña con el excremento de los caballos.
  • Yo sumaría un beneficio digamos más emocional, es sencillamente conmovedor sentir al caballo y viticultor trabajando juntos deslizándose por su viña, tanta sensibilidad no me cabe duda que se trasladará al producto final.

La Viña después del Arado

¿Arar o no arar? ¿Y cuánto? Esto no es matemáticas, no es una ciencia exacta, mi experiencia forjada a base de pisar muchos viñedos en distintas regiones del mundo me invita a pensar que en cada ubicación, en cada clima, en cada tipología de suelo hay que aplicar una receta en particular. Por ejemplo en una región con una pluviometría muy reducida el arar y abrir la tierra en el periodo estival provocará la evaporación de las escasas reservas de agua acumulada, y por tanto debería limitarse el arado. Mientras que en una región como Champagne con abundancia de humedad y un crecimiento constante de la hierba, se hace prácticamente obligatorio su realización con una cierta asiduidad.

Voy a poner un pero al Arado, que nos obliga a plantear su realización con mesura. Cuando aramos la tierra, cuando la rompemos y volteamos, estamos despedazando esa fina capa, esa frontera de apenas 1 o 3 milímetros que separa la vida subterránea de la vida aérea, en esa pequeña franja es donde se gesta la mayor parte de la convivencia de microrganismos, esa ruptura y su exposición directa al sol acabará con ellos (Nunca olvidaré la lección magistral que nos regaló en maestro Jerome Prevost (La Closerie) al respecto). Basta con sacar una palada de tierra para observar un color más oscuro a poca distancia de la superficie, ese color en parte puede ser provocado para la conservación de humedad, pero en gran medida corresponde a la materia orgánica activa. Con pocas horas de exposición solar ese suelo abierto se resecará y  acabara inerte, sin vida. El sol es absolutamente necesario para la vida, pero también devastador para la tierra (este es otro de los grandes beneficios de la cubierta vegetal, la protección solar de los suelos). Esto nos lleva a tratar de prudentes y metódicos a la hora de gestionar el arado de nuestros suelos.

Ahora, lo que si tengo claro son varias cosas, la primera que estoy absolutamente a favor de la cubierta vegetal en la viña, radicalmente en contra del empleo de productos químicos, a favor del arado razonado, y si es posible preferentemente realizado con tracción animal.