Bodega Clandestina

Bodega Clandestina

Una de las cosas que más nos emocionan es ver nacer un proyecto nuevo entorno al mundo del vino. Sobre todo aquellos en los que se vislumbra pasión, incertidumbre pero con ideas claras, aquellos por supuesto que todo lo basan en su viña, bocetos de lo que puede ser algún día una de las grandes estrellas del “circo” del vino o simplemente que saquen de su chistera creaciones que hagan felices a mucha gente en las próximas 30 o 40 añadas.

No siempre tienes la sensación de estar ante algo especial, afortunadamente tenemos la suerte de viajar y viajar, de conocer a muchos productores por distintos rincones del mundo, pero aventuras que te enganchan desde el minuto 1 muy pocas veces suceden.

En noviembre de 2019 surgió uno de esos flechazos, esas visitas que a veces se producen por casualidad, en el último momento, fuera de agenda, en un hueco improvisado un domingo a las 8 am cuando la mayoría prefiere dormir. Esa fresca mañana nos encontramos en Sant Martí Sarroca (Penedés), con un chaval con apariencia de estudiante universitario que cuando esgrimió las primeras frases parecía que se abría tragado al mejor de los catedráticos de la facultad. Ese muchacho es Ferrán Lacruz (Bodegas Clandestina), un tío sencillo, humilde, discreto, pero con una personalidad y conocimiento arrollador cuando se pone hablar de sus vinos, de tierra, de su viña. Esa mañana nos dejó boquiabiertos sobre todo por su claridad de ideas de hacia donde quería caminar. Estoy seguro que en su camino se cruzarán muchas curvas, pero también lo estoy que de una forma u otra llegará al destino que ha soñado llegar.

De nada sirve tener una idea, tener un discurso y que luego los vinos nos respondan (¡¡cuantas veces ocurre eso!!). Pero ostia, aquí los vinos respondieron, en su coqueta y pequeña bodega ubicada en medio de la viña nos encontramos con unos vinos limpios, profundos, precisos, directos, con estructura, con suelo, con señales que daban muestras de capacidad de evolución. Ahí había algo especial, algo que evidentemente está por desarrollarse, en solo 2 añadas nos puedes tocar el cielo, pero los primeros pasos de esta aventura son mucho más que prometedores.

Ferrán trabaja 8 ha de viñedo alrededor de su pueblo, en pleno corazón del Penedés, el origen del Cava (y también ahora del Corpinnat), en el eje entre Villafranca del Penedés y San Sadurní de Noya. Viticultura orgánica sin el uso de químicos ni sistémicos, absolutamente respetuosa con el viñedo

En cuanto a la elaboración su planteamiento es claro desde el inicio, quiere hacer vinos naturales pero alejados de esa idea preconcebida de vinos sucios con defectos. Sus vinos son limpios y precisos, sin encontrar síntomas de oxidación excesiva, muchos no creerán que están elaborados sin añadir decididamente nada. Levaduras indígenas, micro vinificaciones en distintos recipientes (barricas sin apenas tostado, ánforas, damajuanas,…) No filtrado, no clarificado, no sulfitos, no correcciones,…

Ferrán en solo 2 añadas ha pegado fuerte, ya ha tenido un gran reconocimiento internacional, varios de los grandes importadores de vinos orgánicos en el mundo se han fijado en él, su producción es muy limitada, pero hemos tenido la gran suerte de hacer un buen amigo en la figura de Ferran Lacruz y nos has dado la oportunidad de presentar su trabajo en nuestro país.

by A la Volé