Hablamos de una bodega con más de dos siglos de historia, una de las más antiguas de Champagne, fue fundada en 1798 en la ciudad Châlons-sur-Marne (hoy llamada Châlons-en-Champagne) por Claude y Memmie Jacquesson. A lo largo del siglo XIX vivió una época dorada y ya se convirtió en una de las firmas más importantes, de la mano de Adolphe Jacquesson alcanzó incluso una cifra ventas anuales de un millón de botellas en 1867 y era considerada como la bodega favorita de Napoleon Bonaparte. Tenía ese momento como maestro bodeguero a Johann Joseph Krug, antes de que este creara la otra mítica casa Krug. Pero a la muerte de Adolphe la empresa entró en declive, hasta que término por ser adquirida por la familia Tassigny, que entre otras cosas trasladó su sede a Reims. En 1974, volvió a traspasarse, en este caso a la familia Chiquet, y de nuevo cambió de ubicación situándose en Dizy, donde actualmente permanece la sede de la bodega. En estos últimos 50 años, de la mano de Jean Chiquet y particularmente desde 1988 de la de sus hijos Laurent y Jean-Hervé Chiquet, Jacquesson desarrolló una cartera de vinos de calidad excepcional, consiguiendo la reputación que tiene hoy en día, siendo reconocida como una de las mejores casas de todo Champagne, priorizando la precisión y el terroir como pilares de su filosofía. A finales de 2022, Jacquesson se incorporó al grupo Artémis Domaines, propiedad de las familias Pinault y Henriot La Rouzière, constituido por míticas bodegas históricas como Chateau Latour, Clos de Tart o Chateau Grillet entre otras.
Lo más admirable de Jacquesson es su ausencia de conformismo, ya eran de las bodegas más importantes y con prestigio máximo, pero su obsesión por la excelencia los ha llevado una y otra vez a reinventarse. El ejemplo perfecto es la Cuvee 700, el champagne estandarte de la casa, actualmente uno de los más famosos en todo el mundo. Hasta 1999, la bodega seguía con mucho éxito la más pura tradición de las casas de champán, elaboraba un reconocido Brut sin Añada donde mezclaba vinos diferentes procedencias y años. Pero en 2000, cambio por completo, se dijeron ¿Por qué aspirar a lo promedio cuando puedes alcanzar la excelencia? Su objetivo dejó de ser un cuvee consistente y regular que perpetuara el estilo de la casa como hace la gran mayoría de las maisons de champagnes, ahora el objetivo de Jacquesson es producir el mejor ensamblaje posible cada año, enfatizar el carácter de la cosecha base, mezclando los mejores vinos del año con un pequeño porcentaje de vinos de reserva para aportar complejidad y armonía. “No queremos hacer una mezcla consistente todos los años, queremos hacer la mejor mezcla posible cada año”. El primer champagne con este nuevo concepto fue el de la añada 2000 y se denominó Cuvée No. 728, llamado así porque representaba la 728a mezcla creada en la historia de la bodega. Cada año siguiente, se lanzó una nueva cuvée numerada: 729, 730, 731 y así sucesivamente, hasta la que corresponde a la añada base 2020, la número 748, con la que “A la Volé” comenzamos a colaborar con esta casa que tanto admiramos.
Actualmente, Jacquesson elabora sus vinos cada año a partir de 36 hectáreas de viñedos clasificados Grand Cru y Premier Cru, excepcionales parcelas que se distribuyen en dos subregiones emblemáticas de la Champaña:
Côte des Blancs (Avize y Oiry)
Grande Vallée de la Marne (Aÿ, Dizy, Champillon y Hautvillers)
Hay un trabajo increíble de viticultura en el viñedo, con certificación ecológica desde 2010.
En la bodega, el cuidado por cada detalle es extraordinario. El prensado se realiza con la máxima delicadeza, cada parcela se vinifica por separado, los vinos se elaboran exclusivamente con el mosto de los primeros prensados y se vinifican y crían sobre lías en foudres y demi muids, embotellándose sin estabilización en frío, ni filtración, ni clarificación.
Insistimos, estamos ante de uno de los grandes mitos de la región de Champagne, una bodega que ha adoptado muchos de los principios definitorios de lo que hoy llamamos el movimiento vigneron, con una precisión rigurosa en cada trabajo que realizan en el viñedo y en la bodega, que dan como resultado algunos de los mejores champagnes que hoy en día se pueden encontrar en el mercado, tratando de transmitir la personalidad de sus terroirs y expresar toda su finura y singularidad. Lo mejor es que el futuro de esta bodega es realmente apasionante.








