El Especialista en Champagne

2 de esas bodegas realmente diferentes

En todas las disciplinas te encuentras con personas apasionadas, valientes, quizás para muchos un poco locas, que defienden una idea hasta las últimas consecuencias porque creen en ella a pies juntillas, aunque en el intento lo puedan arriesgar y perder todo.

Dentro de ese reducto de alocados, hay algunos que además tienen un talento innato que no se sabe muy bien de donde proviene, simplemente lo tienen.

Entre esas contadísimas personas están aquellas que consiguen hacerte vibrar, quizás no siempre en cada momento y lugar, pero el día que lo hacen sientes realmente el significado de la palabra emoción disfrazada de vino.

Soy consciente que para muchos esto es solo palabrería, romanticismo y hasta esoterismo, para la mayoría el vino por encima de todo debe de estar bueno y no perder los estándares canónicos de la precisión. Estoy plenamente de acuerdo, pero los facetas que más me seducen de un vino tienen que ver por un lado con el simple disfrute, sin demasiada sofisticación ni parafernalia, compartido con más gente preferiblemente; y por otro me encamino más a lo emocional que a la excelencia.

 

Los apasionados del vino descorchamos a menudo muchas botellas diferentes, los amantes de la cocina se sientan en la mesa de decenas de restaurantes cada año, muchas veces nos llevamos a la boca vinos y platos impecables y estupendos, pero realmente que poquitas veces se consigue que algo te toque la fibra sensible.

 

En nuestro último viaje a Champagne, a finales de 2023, tuvimos la fortuna de sentir ese fogonazo energético en 2 momentos puntuales, con 2 de esas personas extrañamente talentosas y diferentes.

 

El primero de esos momentos sucedió al final de un día oscuro y lluvioso, después de haber catado más de 80 vinos en diferentes bodegas. Llegamos a Sermiers, un pequeño pueblo de la Petite Montagne, en la cara norte de la Montaña de Reims, a escasos kilómetros de la capital. Así nos recibió Emilien Feneuil en su angosta y humilde bodega familiar. Catamos sus enormes vins clairs de la 2023, muchos de ellos aún en fermentación, una cata anárquica donde cada uno elegía una barrica al azahar y en la que cada vez que te llevabas un vino a la boca sentías que ahí había algo absolutamente singular.

 

Antes de despedirnos, decidimos descorchar una botella al azahar, la elegida fue un Cuvee Totum 2018. Intento describir como era ese vino que catamos, pero me doy cuenta de que no lo acuerdo, creo que apenas mostré interés es sus cualidades organolécticas, simplemente me acuerdo de la magia que se gestó entre las 5 personas que estábamos en esa pequeña bodega, de como la emoción fue llegando a su punto de ebullición a cada sorbo que íbamos dando.

 

Esa botella de Emilien Feneuil Cuvee Totum 2018 nos mostró lo que se percibe cuando se toca la emoción.

 

Soy consciente que sus vinos se han convertido en unicornios a nivel mundial, que sus precios no son muy accesibles dada la gran demanda y corta producción, que algunas añadas se mostraron con defectos al ser vinos que van al límite en cada una de sus fases de elaboración, pero lo que está claro es que Emilien Feneuil, al igual que sus amigos Aurelien Lurquin, Legrand Latour o Thomas Perserval con los que comparte tanto tiempo y experiencias, es uno de esos creadores tocados por la varita mágica.

 

Hasta la llegada de su añada 2019 a finales de año, hemos conseguido rescatar algunas cajas de ese increíble Cuvee Totum 2018 y de su novedoso y profundo Les Ruisseaux Blanc de Noirs Premier Cru, champagne parcelario sobre suelos muy calcáreos elaborado con 100 % Meunier.

 

¡¡Por favor, aprovechad esto!!

 

El segundo momento especial del viaje se produjo con la primera visita que realizamos a una de las jóvenes promesas más de moda dentro de la nueva generación en Champagne, nos referimos a Amaury Beaufort, del que a buen seguro los grandes apasionados a este vino ya habréis escuchado hablar.

 

Hablar de los Beaufort es hacerlo una de las primeras bodegas que apostaron por la viticultura biológica en Champagne. El padre de Amaury es Jacques Beaufort, en 1970 decidió dejar de utilizar productos químicos y de síntesis en sus viñedos, cuando todo el mundo lo hacía en región.

 

Amaury podría simplemente haberse dormido en los merecidos laureles de su apellido y aprovecharse del legado de una de las familias más influyentes de la región, y sin embargo en 2018 decidió abrir un nuevo capitulo de la historia de este celebre apellido.

 

Además de llevar en la sangre la elaboración del vino, se formó en su juventud en Borgoña, estudiando enología en Beaune. En 2003 se incorpora a la bodega familiar, centrándose principalmente en el proyecto y viñedos que la familia posee en el pueblo de Polisy, en la Cote des Bar.

 

Pero en 2018 decide que ha llegado su momento, que tienen arrancar un proyecto personal, y lo hace a partir de una sola parcela de la familia, una vieja viña de casi 60 años llamada “Le Jardinot” en Polisy.

 

El camino es nuevo, pero la filosofía es la misma, en nuestra modesta opinión, incluso va un paso más adelante, aquí hay un salto hacia arriba en cuanto personalidad, calidad y emoción.

 

El trabajo en viñedo de Amaury es totalmente manual y realizado por el mismo (utiliza un pequeño tractor de reducido peso para no compactar sus suelos). Su viñedo es lo más parecido a un auténtico jardín. Viticultura biodinámica.

 

En palabras de Amaury “mi proyecto personal nació pequeño y seguirá siéndolo, nunca elaboraremos más de 20.000 botellas al año y todo el trabajo es realizado con mi personalmente, utilizando la ayuda de amigos en momentos concretos de la añada”.

 

En la elaboración se vislumbra su formación borgoña. Todos sus vinos fermentan y crian en fudres de madera de 15 hl, realizando largas crianzas de casi 2 años antes de su embotellado, favoreciendo el movimiento natura de las lías, dotándoles de una mayor profundidad. Apenas utiliza sulfuroso en todo el proceso de elaboración, levaduras indígenas, no filtrado, no clarificado, no dosage, brut nature.

Sus vinos no reciben añadidos externos, ni siquiera azúcar. No chaptaliza, no realiza dosage y para el tiraje para la segunda fermentación en botella utiliza sus propios mostos que ha congelado previamente durante la vendimia.

 

El resultado son grandes vinos antes incluso de las burbujas, llenos de honestidad, profundos, que van evolucionando y creciendo más y más.

 

Para completar su gama, dada la limitación que supone el disponer de 1 sola hectárea de viñedo propio, en los últimos años ha llegado a un acuerdo con algunos de los mejores vignerons biológicos de la región y ha comenzado a elaborar pequeñas partidas de selecciones de uva de viñas viejas del Aube.

 

Sin duda estamos ante uno de los vignerons más especiales de cuantos han surgido en los últimos años en Champagne.

 

Disponemos de algunas cajas de sus 3 champagnes de la recién presentada añada base 2020.

 

Le Jardinot, 100 % Pinot Noir de su vieja parcela de Polisy.

 

Blanc de Noirs, ensamblaje de varios Pinot Noirs de viñas viejas del Aube.

 

Rosé, 100 % Pinot Noir de una vieja viña en el pueblo de Neuville Sur Seine (Cote des Bar).

 

2 vignerons y 5 champagnes que merecen mucho la pena.

Promoción válida hasta el Lunes 26 de Febrero

Gastos de envío España Peninsular gratis en pedido mínimo de 3 botellas.

Consultar envíos a Baleares y Canarias



MiniaturasProductosDisponibilidadPrecioCantidadAcción
Champagne Amaury Beaufort Blanc de Noirs Disponible 76,23 
Añadir al carro
Champagne Amaury Beaufort Rosé Disponible 76,23 
Añadir al carro
Champagne Amaury Beaufort Le Jardinot Disponible 76,23 
Añadir al carro
Champagne Emilien Feneuil Cuvée Totum Millesime 2018 No disponible 90,87 
Añadir al carro
Champagne Emilien Feneuil Les Ruisseaux 2018 Blanc de Noir Disponible 90,87 
Añadir al carro
Champagne Emilien Feneuil Les Ruisseaux 2018 Blanc de Noir Magnum No disponible 208,85 
Añadir al carro

0
    0
    Carrito
    Carrito vacíoVolver a la tienda