El Especialista en Champagne

Ramiro Ibáñez “Sin hacer rentable la viticultura no hay futuro”

SOMOS UNA BANDA.-

Ramiro Ibáñez Espinar, ingeniero agrícola y licenciado en enología, propietario de Bodegas COTA 45 en Sanlúcar de Barrameda. Hace casi veinte años caí seducido por el mundo del vino y la viticultura en general, y de los vinos tradicionales andaluces en particular. A los que les he dedicado la mayor parte de mi vida. Hoy día tengo la inmensa fortuna de poder dedicarme a lo que más me gusta, intentando que los demás disfruten con vinos que responden a mis propias inquietudes.

¿Cuál es su idea de felicidad perfecta? Poder disfrutar de todo lo que te rodea.

¿Cuál es el rasgo principal de su personalidad? Le derivo la pregunta a mi mujer, a lo que me responde literalmente: ”tenacidad, creatividad, y coherencia. Pero para que no te vengas arriba, eres cabezota como tú solo y muy impaciente.”

¿Cuál es su pasatiempo favorito? Antes practicar deporte, ahora estar con mis hijos.

¿A qué persona viva del mundo del vino admira? Por regla general disfruto de todo aquel con talento en cualquier faceta de la vida, además de tener el sentido de la envidia poco desarrollado. En el mundo del vino hay mucha gente a la que admiro por diferentes motivos. Sin salir de nuestro país, me gusta mucho el riesgo y la generosidad de Raúl Pérez, la honestidad y la pureza de Abel Mendoza, la delicadeza y elegancia de Eulogio Pomares, la inquietud de Juan Muñoz, la humildad y la franqueza de Bernardo Lucena, el sentido común de Titín Palacios, la audacia de Willy Pérez, la trayectoria y la ilusión de Germán Blanco o la clarividencia y la pasión de Blas Cerón por poner algunos ejemplos.

¿Ese restaurante en el que se siente como en casa? Tohqa.

¿Cuál es su lema de vida? En la vida diaria, tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti. En lo profesional, tener siempre presente que antes que tú ya han pasado otros por ese mismo lugar. Ser respetuoso y agradecido.

¿Un lugar dónde algún día le gustaría vivir uno temporada? En un lugar de montaña aislado con frío y nieve, y al límite del cultivo de la vid. Aunque tendría muchas papeletas de terminar como en la parodia del argentino en Toronto.

Si mañana tuviera que empezar de cero, alguna vez ha fantaseado con dedicarse a… Nunca me he parado a pensarlo, pero seguro que en algo donde pudiese ser imaginativo y poder expresarme sin estar sometido a unas reglas. Detesto copiar y los trabajos repetitivos. Ya puestos a fantasear me hubiera encantado haber formado una banda, pero no sé tocar un instrumento ni con la mano de otro.

“Dígame que desayuna y le diré quién es”… Tostada con aceite, jamón y un ColaCao cuando tengo ocasión de sentarme, cuando no, un bocadillo y a correr.

Sea generoso, aconséjenos un libro, una película, una serie y un álbum musical. Como libro, para los aficionados al vino el de Alex Maltman “Vineyards, Rocks, and Soils: The Wine Lover’s Guide to Geology”. Una película, La Huella. Una serie, La Dimensión Desconocida. Y como álbum, un par que ahora cumplen dos décadas de su salida; Blackwater Park de Opeth y Lateralus de Tool.

Una rutina que le hace feliz… Creo que no tengo ninguna rutina. Me adapto a las circunstancias, ni siquiera tengo agenda.

Un maridaje perfecto… Sopa de galeras y Manzanilla.

¿Qué le ha cambiado la pandemia? Lamentablemente en tener tan solo en el recuerdo a ciertas personas.

En su opinión ¿Por donde pasa el futuro del vino? Por hacer rentable la viticultura. Sin este presente no hay futuro. Más allá de incrementar el consumo del vino con diferentes fórmulas. Lo más inmediato y necesario es que el negocio de criar uvas genere riqueza y estabilidad para el que la trabaja. Sino estaremos abocados a la pérdida de los viticultores independientes y el inmenso patrimonio vitícola asociado a ellos.

Su viaje perfecto… Aquel que cada vez que te reencuentras con los acompañantes se te ponen los ojos vidriosos recordando sus anécdotas.

Champagne y… Más Champagne!

¿Qué cualidades debe tener el vino que entre en su carrito de compra? Primero que proporcione placer, y luego si es una botella especial que empatice con quien piensas bebértelo.

¿Cuál es el rasgo que más le desagrada en un vino? Si es un vino sin pretensiones que no tenga agarre y sea fofo. Si la etiqueta tiene cierto peso, que no tenga identidad.

Si es tan amable, le vamos a pedir 3 vinos: Uno habitual en su fondo de armario, un “tapado” por descubrir y ese que nunca olvidará. Habituales los tradicionales andaluces y Champagne, diría que en general un 70% de lo que bebo son blancos. Luego recomendaría como “tapado” a Gómez Nevado, una bodega del siglo XVIII propiedad de una familia maravillosa en el pequeño pueblo de Villaviciosa. Donde hacen crianza biológica en pizarra. Un eslabón perdido en el tiempo, un híbrido entre el marco del Jerez y Montilla-Moriles. Y fuera de nuestras fronteras a Jean-Luc Jamet, separado de su hermano en 2013, sapidez y textura deliciosas. Los vinos que nunca olvidaré son aquellos que abrí en buena compañía y que me han hecho pensar y replantearme la forma de ver las cosas. ¡Sería injusto quedarme con uno solo!

Para concluir la pregunta del millón, aporte su granito de arena a la causa vinícola ¿Qué idea (o ideas) sugeriría para conseguir que la gente vuelva y no se siga alejando del Vino? Obviar el juicio público que supone para un neófito dar el visto bueno de una botella en un restaurante.

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